En una tarde cargada de tensión y dramatismo en El Fortín, Germinal de Rawson se impuso por 1-0 ante Guillermo Brown de Puerto Madryn y sumó tres puntos vitales en su lucha por evitar el descenso. El gol, convertido por Joaquín Parra a los 44 minutos del segundo tiempo, desató la euforia local y la bronca visitante, en un final caliente que tuvo consecuencias fuera de la cancha.

El equipo capitalino consiguió su segundo triunfo consecutivo como local, y si bien aún no logra salir de la zona roja —debido a la victoria de Sol de Mayo sobre Huracán Las Heras—, la victoria representa una bocanada de aire en un momento crucial del torneo. Germinal deberá visitar justamente a Huracán en la próxima fecha, en otro duelo directo por la permanencia.
Un final caliente, dentro y fuera del campo
La jugada que definió el partido fue muy discutida por los jugadores de la «Banda». “Fue penal”, aseguró Parra, autor del tanto, en declaraciones tras el encuentro. Sin embargo, la bronca por la sanción arbitral se trasladó después al vestuario, donde lo peor estaba por venir.
Según se confirmó desde la dirigencia de Germinal, integrantes del plantel visitante provocaron graves destrozos en el vestuario visitante. Se rompieron instalaciones, mobiliario y parte del equipamiento del estadio, en una reacción violenta que empañó el cierre del partido.
📸 Imágenes difundidas por el club anfitrión muestran el nivel de destrucción y la falta total de respeto con la que actuaron algunos jugadores de Brown.

Desde Germinal ya anticiparon que elevarán un reclamo formal a las autoridades del torneo, no solo por los daños materiales, sino por el grave mensaje que deja este tipo de actitudes antideportivas.
“La rivalidad deportiva no puede ser excusa para la violencia. Se juega con pasión, pero también con respeto”, manifestaron desde el club capitalino, que ya trabaja en la recolección de pruebas y registros para acompañar la denuncia.
El clásico del Valle dejó mucho más que tres puntos en juego. Dejó una muestra clara de carácter de Germinal en la cancha, y una profunda decepción por el comportamiento de su rival fuera de ella.
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