Confitería de siempre. Mañana de rosca y café. Cuatro amigos —de esos que huelen la política como el mozo huele la medialuna— charlan entre risas, códigos, y miradas cómplices. El clima, espeso de rumores.
Libertario : Che, ¿se enteraron de lo que se comenta en algunos pasillos ?
Peronista: ¿Ahora qué? ¿No hay plata ni aumento para los trabajadores?
Libertario: No, pará, no es eso. Dicen que un grupo político-gremial está evaluando proponerle a Cristian Salazar que se postule como candidato a diputado provincial para la próxima elección.
Izquierdista: ¡Mirá vos! No está mal la idea. Cristian es de los pocos que no se esconde cuando hay que dar la cara. Tiene diálogo, cintura política, y no es de esos que te pasan por arriba.
Radical: Además, viene de UPCN, que no es cualquier cosa. Tiene espalda y contactos. Ese tipo te abre puertas hasta en Buenos Aires, ¿viste cómo levantó la imagen del gremio?
Peronista: Sí, sí, y el edificio nuevo está quedando bárbaro, pero… ¿lo ven a Cristian en una banca? Porque una cosa es el gremio, otra el recinto legislativo.
Radical: Mirá, te digo algo: de los que están ahora ni sabemos qué piensan o qué hacen. El Gordo viene curtido en el barro de la política. Sabe negociar y tiene algo que falta: escucha. No impone, conversa.
Izquierdista: Y tiene otra ventaja: no está “quemado” como otros. Puede ser una cara nueva con experiencia real. No vendría a improvisar.
Libertario: Mirá que si esta idea prende, más de uno va a tener que empezar a armarse bien. Porque si Salazar decide jugar, va a haber que salir a caminar con argumentos sólidos.
Peronista: Qué loco, ¿no? Todo puede cambiar.
Mozo (que pasa cerca): ¡DIOS VIVE EN TODA LA PROVINCIA, PERO ATIENDE EN RAWSON, PAPÁ!
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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