Desplantes y señales políticas: crece el malestar en Rawson por la relación con el Gobierno provincial

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En tiempos en los que, según proclaman sus propios dirigentes, la política debería construirse sobre la base del consenso y el diálogo, la ciudad capital de la provincia de Chubut atraviesa una etapa marcada por gestos que, al menos desde Rawson, son leídos como desplantes por parte de algunos sectores del Gobierno provincial.

Desplantes y señales políticas: crece el malestar en Rawson por la relación con el Gobierno provincial

Uno de los ejemplos que más se repite en los ámbitos políticos y sociales de la capital tiene que ver con la ausencia de propuestas de Lotería del Chubut durante la temporada de verano. Ni Telebingo, ni espectáculos de gran convocatoria, ni la presencia de artistas de renombre formaron parte de la agenda estival en Rawson, una situación que contrasta con lo ocurrido en otras localidades de la provincia.

A este escenario se sumó en los últimos días una imagen que no pasó desapercibida. En una fotografía institucional en la que aparecen el gobernador Ignacio Torres junto a varios intendentes, el jefe comunal de Rawson, Damián Biss, quedó ubicado en un segundo plano, al fondo de la imagen. Para algunos observadores, se trató de un detalle menor; para otros, fue una señal política que alimentó versiones sobre una relación distante entre el mandatario provincial y el intendente capitalino.

En los pasillos de la política se escucha incluso que el gobernador no tendría demasiadas intenciones de mostrarse cercano a Biss. Más allá de la veracidad o no de estas interpretaciones, lo cierto es que muchos vecinos y dirigentes locales coinciden en que las diferencias políticas entre el intendente y el gobernador son evidentes, pero también remarcan que esas tensiones no deberían trasladarse a la comunidad.

“Las discusiones políticas son parte de la democracia, pero Rawson es la capital de todos los chubutenses y no puede quedar relegada”, señalan desde el ámbito municipal. En ese sentido, advierten que la ciudad necesita acompañamiento provincial en obras y acciones concretas que mejoren la calidad de vida de los vecinos.

Uno de los ejemplos que suele mencionarse es el lento avance del nuevo gimnasio municipal, una obra largamente esperada por la comunidad y que, según sostienen fuentes locales, no termina de recibir el impulso necesario. A esto se suma una percepción generalizada de falta de entusiasmo hacia Rawson por parte de algunos ministerios provinciales, así como la presencia de funcionarios de la ciudad en cargos de segunda línea, lo que para muchos refuerza la sensación de que algunos se han olvidado de sus orígenes. Esta percepción se ve fortalecida por la escasa presencia de programas, actividades y anuncios relevantes en la capital.

Ante este panorama, comienza a instalarse una pregunta incómoda incluso dentro del propio ámbito municipal: ¿estas actitudes responden a directivas políticas claras o son decisiones tomadas de manera individual por funcionarios de segunda línea? La duda no es menor, porque de la respuesta depende la posibilidad de recomponer vínculos institucionales y avanzar en una agenda común.

Mientras tanto, Rawson continúa esperando señales concretas que ratifiquen su lugar como capital provincial. Porque más allá de nombres, cargos o pertenencias partidarias, la ciudad y sus vecinos no deberían ser rehenes de disputas políticas que poco tienen que ver con las necesidades cotidianas de la comunidad.

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