El intendente de Rawson, Damián Biss, endureció su discurso en conferencia de prensa, defendió su gestión y vinculó la denuncia penal en su contra a una estrategia de desgaste impulsada por sectores políticos.

En un clima cargado de tensión, el intendente de Rawson, Damián Biss, eligió no esquivar el conflicto y avanzar con un mensaje directo: la denuncia penal que salpica a su gestión no solo fue abordada, sino que se convirtió en el eje central de su defensa política.
Lejos de mostrarse a la defensiva, el jefe comunal adoptó una postura de confrontación abierta. Con un tono firme, dejó en claro que no permitirá que el debate público se corra hacia lo judicial sin dar la discusión de fondo. “No me van a correr con operaciones”, disparó, marcando el perfil de una conferencia donde no hubo lugar para matices.
Para Damián Biss, la denuncia penal no puede leerse de manera aislada. Según planteó, forma parte de una construcción política destinada a erosionar su figura y condicionar el rumbo de su gestión. En ese sentido, apuntó contra sectores que —sin nombrarlos directamente— buscan instalar un clima de sospecha permanente.
La estrategia discursiva del intendente fue clara: transformar la acusación en un argumento a su favor. Así, no solo defendió la legalidad de su accionar, sino que también cuestionó el uso de denuncias judiciales como herramienta política. “Nosotros damos la cara todos los días, mientras otros operan desde las sombras”, sostuvo, elevando el tono y dejando entrever un escenario de fuerte disputa.
En paralelo, Damián Biss volvió a insistir en uno de los ejes recurrentes de su gestión: la herencia recibida. Señaló que muchos de los problemas actuales de Rawson son estructurales y que su administración está tomando decisiones que, aunque incómodas, resultan necesarias para ordenar el municipio.
En ese marco, defendió las medidas implementadas y remarcó que el objetivo es sostener el funcionamiento de los servicios y avanzar en un proceso de normalización. Sin embargo, dejó en claro que ese camino no estará exento de conflictos. “Sabemos que hay intereses que se ven afectados cuando se toman decisiones de fondo”, advirtió.
La conferencia también expuso un trasfondo político más amplio. Las críticas, según deslizó el propio intendente, no provienen únicamente de la oposición tradicional, sino también de sectores que buscan reposicionarse en el escenario local. Esa lectura refuerza la idea de que la disputa en Rawson excede la gestión y se inscribe en una lógica de poder.
Lejos de retroceder, Damián Biss eligió reafirmar el rumbo. “No vamos a frenar el proceso que iniciamos por presiones ni por especulaciones”, insistió, dejando en claro que su administración seguirá adelante pese al ruido político y judicial.
Con la denuncia penal instalada en el centro de la escena, el intendente no solo buscó defenderse, sino también cambiar el eje del debate: de la acusación a la intencionalidad detrás de la acusación. En un contexto cada vez más áspero, su mensaje fue contundente: no hay margen para la neutralidad, y la respuesta será política.
Así, la conferencia no solo funcionó como un espacio de explicación, sino como una señal hacia adentro y hacia afuera: la gestión no piensa replegarse y está dispuesta a dar la pelea, tanto en el terreno institucional como en el político.
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