
Durante los encuentros, los niños se disfrazaron de pueblos originarios —como los Aonikenk o los Günün a Küna, antiguos habitantes del actual territorio chubutense, y también de colonos galeses, en referencia a quienes llegaron el 28 de julio de 1865. A través de objetos como puntas de flecha, boleadoras, «trahuiles» y cueros de guanaco o zorro, pudieron conocer texturas, pesos y formas de vida de otras épocas. Además, se trabajaron con cuentos universales para los niños de la patagonia, enviados desde la localidad hermana de Blaenau Ffestiniog, el pueblo galés hermanado con Rawson, lo que permitió sumar actividades de dibujo y reflexión en el aula, integrando elementos culturales de ambos pueblos.
Patricia Lorenzo, coordinadora del área, explicó que «esta propuesta nos permite acompañar la currícula escolar, pero desde un enfoque lúdico, que despierta la curiosidad y el interés de los chicos. A través del juego aprenden y se apropian de la historia local». También destacó que el trabajo conjunto con docentes permite fortalecer los contenidos escolares desde una experiencia vivencial, que incluye vestimenta, relatos y elementos para tocar y explorar.
La próxima semana, el museo itinerante visitará la Escuela Secundaria N.º 752, donde la propuesta se adaptará al nivel, abordando la historia de los fundadores de Rawson. Debido a la intensa agenda que se viene por los festejos del 160° aniversario de la ciudad, en septiembre el programa hará una pausa, para retomar en octubre.
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